Bruno Rodríguez, el canciller de la desinformación

Publicado originalmente en Cubanet

Para cumplir con su rol miente públicamente, responde “B” cuando le preguntan “A”, manipula conversaciones con diplomáticos extranjeros y declara verdades a medias a la prensa

CLAUDIA PADRÓN CUETO

Bruno Rodríguez (Foto. The Indendent)

CIUDAD DE MÉXICO.- En trece años como canciller de un país experto en el proselitismo político, Bruno Rodríguez ha cumplido con el papel que se esperaba de él: ser ante el mundo la voz que niega las violaciones a los Derechos Humanos en Cuba, defender la ausencia de democracia y condenar las sanciones que otros gobiernos dictan sobre la Isla.

Para cumplir con su rol miente públicamente, responde “B” cuando le preguntan “A”, manipula conversaciones con diplomáticos extranjeros y declara verdades a medias a la prensa. Es decir, desinforma sistemáticamente.

Por su parte, los medios oficiales de la Isla replican sus discursos sin poner en duda una línea de lo que dice y en los periódicos y televisoras internacionales tampoco es común que verifiquen sus palabras.

A continuación, analizamos cuatro casos en los que el canciller cubano utilizó la desinformación para impulsar su agenda durante los últimos meses.

¿Por qué se cortó el Internet?

El 22 de julio de 2021 una corresponsal de la agencia AP interrogó a Bruno Rodríguez sobre los cortes de Internet sufridos en todo el país durante el estallido social del 11 y 12 de julio. La periodista le preguntó si los cortes fueron una respuesta del Gobierno ante las protestas.

El canciller evitó explicar si ellos cortaron el Internet y atribuyó el apagón virtual a los constantes problemas de electricidad de Cuba.

Pero, ¿fue realmente el apagón virtual una consecuencia de los cortes del fluido eléctrico?

Las mediciones y pruebas de las compañías Access NowOpen Observatory of Network Interference (OONI) y NetBlocks concluyeron que el Internet fue limitado intencionalmente. NetBlocks incluso responsabilizó directamente a ETECSA, el monopolio que maneja las comunicaciones en Cuba, por el apagón.

“Las plataformas de comunicación WhatsApp, Facebook, Instagram y también algunos servidores de Telegram han sido interrumpidos en la empresa gubernamental ETECSA incluyendo Cubacel, la red celular operada por la única empresa de telecomunicaciones de Cuba. El acceso a la plataforma de streaming YouTube y a los servidores de Google Video también se ha visto limitado posteriormente. Los resultados corroboran los informes de los usuarios sobre las interrupciones de los servicios”, escribió la compañía en un análisis publicado el 12 de julio de 2021.

Esta no fue la primera vez que ETECSA cortaba el acceso a la web para espacios geográficos en escenarios de protestas. Así ocurrió, por ejemplo, en noviembre de 2020 durante las protestas por la libertad artística y contra la encarcelación del rapero Denis Solís en San Isidro.

Un 11J sin menores presos ni estallido social

El canciller también fue el encargado de dar a la prensa internacional la versión del Gobierno sobre las multitudinarias protestas del 11J. Su discurso, en el que de nuevo empleó desinformación, se centró en dos puntos: que no existían menores de edad presos tras los incidentes del 11 y 12 de julio de 2021 y que en Cuba no existió “estallido social”. Rodríguez incluso emplazó a los Estados Unidos “a mencionar el nombre de un menor de edad” que estuviera detenido en Cuba en ese momento.

Pocos días después, la Fiscalía General reconoció que habían menores encarcelados tras las manifestaciones. El 25 de enero, la Fiscalía admitió en un comunicado que 55 cubanos de entre 16 y 18 años estaban siendo procesados por su participación en las protestas. De ellos 28 siguen en “prisión provisional”.

El canciller también afirmó que en Cuba no hubo un “estallido social”, pese a que decenas de localidades de todo el país salieron a las calles a reclamar alimentos, medicinas y cambios políticos.

Según explicaron los académicos Rafael Rojas y Vanni Pettiná en un artículo publicado en la revista Ventana, el movimiento presentó las principales características de los estallidos sociales en la región. Entre ellas mencionaron: “la fuerte presencia de la juventud conectada a las redes sociales, ausencia de liderazgos tradicionales, horizontalidad de las acciones cívicas, demandas transversales en las que convergían agravios concretos y propuestas antiautoritarias”.

¿Una economía sólida?

La economía es otro de los temas de desinformación comunes de Rodríguez. Por ejemplo, el 10 de noviembre de 2021, en una presentación ante el cuerpo diplomático acreditado en la Isla, insistió en la fortaleza de la economía cubana, que describió como “resistente y viable”.

Ese tipo de afirmaciones las realiza con frecuencia, aunque las estadísticas muestran lo contrario: en 2020, el Producto Interno Bruto (PIB) decreció un 11% y en 2021 el país registró una inflación superior al 70%. Los mercados de la Isla sufren de escasez un día sí y el otro también, y buena parte de los productos básicos se venden en monedas extranjeras a precios inaccesibles para la mayoría de la población.

Conversación a medias con ministro canadiense

El 24 de julio de 2021, Bruno Rodríguez hizo referencia en su cuenta de Twitter a una conversación telefónica que mantuvo con el ministro de Relaciones Exteriores de Canadá, Marc Garneau. Sin embargo, la información publicada por el canciller cubano presenta una visión del intercambio muy distinta a la del Gobierno canadiense.

“Sostuve conversación con el ministro de Relaciones Exteriores de Canadá Marc Garneau. Reiteró firme postura contra bloqueo de Estados Unidos que agradecí. Expresé preocupación por violaciones sistemáticas de derechos humanos de pueblos originarios. Comentamos perspectiva favorable de vínculos bilaterales”, escribió Rodríguez en Twitter.

Sin embargo, un día antes en la misma red social, Garneau había hecho un recuento diferente de la conversación entre ambos y puso en evidencia que el cubano había omitido información importante.

“El ministro Garneau expresó la profunda preocupación de Canadá por la violenta represión de las protestas en Cuba, en particular las medidas represivas contra manifestantes pacíficos, periodistas y activistas, y la detención arbitraria”, de acuerdo con una comunicación oficial divulgada por la cancillería canadiense y retuiteada por el funcionario.

Dicha comunicación también señaló: “El pueblo de Cuba merece todos sus derechos a la libertad de expresión y reunión, así como a la democracia. El ministro Garneau reiteró el compromiso de Canadá de promover y proteger los derechos humanos a nivel mundial y pidió que se respeten y defiendan los derechos del pueblo cubano”.

Sin la grabación es imposible conocer con exactitud el intercambio entre ambos funcionarios, pero la comunicación canadiense permite afirmar que Bruno Rodríguez decidió omitir por completo temas álgidos discutidos en la llamada.

*Nota. Este trabajo fue realizado en colaboración con el Institute for War and Peace Reporting (IWPR).

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