Refugio para comunicadoras cubanas Casa Palanca: ‘El Estado debe entender que no estamos solas’

Las involucradas en la iniciativa, destinada a crear un espacio para vincular, proteger y apoyar a las periodistas cubanas, están decididas a actuar con transparencia, pese a la posibilidad de que régimen actúe contra ellas.

Publicado originalmente en El Diario de Cuba

Ilustración que acompaña el lanzamiento de la iniciativa Casa Palanca.
Ilustración que acompaña el lanzamiento de la iniciativa Casa Palanca. CASA PALANCA/FACEBOOK

Días atrás, DIARIO DE CUBA anunció el lanzamiento, por periodistas cubanas, de la iniciativa Casa Palanca, que tiene el objetivo de adquirir un espacio físico que “sirva como lugar de trabajo, refugio y ocio a mujeres” vinculadas con la comunicación. Algunos lectores podrían preguntarse por qué para mujeres, si los periodistas hombres también sufren el acoso del régimen. Sobre este y otros temas les ha preguntado DIARIO DE CUBA.

La historiadora de arte y miembro del Movimiento San Isidro Yanelys Núñez subraya que se trata de un proyecto específico para problemas específicos.

“Aunque la persecución del Gobierno cubano contra los periodistas independientes es generalizada, las mujeres —y por eso hay menos en el sector— enfrentan problemáticas y persecuciones específicas“.

“Hablamos de un problema estructural no solo de Cuba sino a nivel mundial. ¿Cuál es el rol de la mujer dentro de las relaciones sociales? Los cuidados, la protección familiar. A la hora de desarrollar su oficio, en medio de la ilegalidad y la criminalización por parte del Gobierno cubano al periodismo, la mujer tiene que mirar otras problemáticas: la crianza de un hijo, el cuidado de una madre o un padre, el poner comida sobre la mesa”, explica la activista, que en Cuba no tenía vivienda y debió exiliarse en España por la persecución del régimen.

“Si a eso le sumas que el Gobierno te amenaza con quitarte la custodia (de los hijos), no son amenazas que le hacen a los hombres…”, dice y recuerda que la Seguridad del Estado amenazó a la periodista de DIARIO DE CUBA Adriana Zamora con hacerle perder su embarazo. Cuando estaba en el hospital dando a luz, oficiales de la policía política presionaron a la amiga que les prestaba la vivienda a ella y a su esposo para que los echara a la calle.

A las mujeres se les ataca de maneras específicas y por eso respondemos con un proyecto específico para mujeres en un contexto totalmente inseguro“, dice Núñez.

Recalca que la violencia machista está “en todos los espacios, los intrafamiliares, y otros que no tienen que ver con la Seguridad del Estado”.

El machismo en Cuba está en todos los lugares, como en el resto del mundo”. Por ello, el espacio estaría para proteger a las comunicadoras independientes de cualquier contexto de violencia machista.

Sobre las posibles consecuencias de hacer público el proyecto, que incluyen la posibilidad de atraer la atención del régimen, Núñez ve ventajas en la transparencia.

“Decidimos hacerlo público porque es una manera de ser más claras con los donantes, que sepan en qué se va a invertir el dinero y las problemáticas que hay. También, porque así se visibiliza la situación de las mujeres (…). Aunque estemos en un contexto de hostilidad total, nuestra mayor fuerza es lidiar con nuestra verdad: muchas periodistas no tienen dónde vivir, son sacadas de los alquileres por el Gobierno; muchas vienen a La Habana de manera transitoria y no tienen dónde quedarse. Muchas se ven en la calle con sus hijos, sin tener a dónde ir. No tenemos nada que esconder. Los que tienen mucho que esconder y limpiar son ellos”, afirma en alusión al régimen cubano.

Las mujeres involucradas en la iniciativa también están conscientes de que el Estado cubano podría emplear mecanismos legales para despojarlas del espacio que adquieran, si logran reunir los fondos necesarios.

Si nos quitan la casa, bajo cualquier subterfugio, cualquier tipo de trampa, también es un resultado. Obviamente, queremos poder comprar la casa y habitarla dentro de la legalidad cubana, porque lo haremos todo dentro de la legalidad. Pero si nos la quitaran también es un resultado y serviría para demostrar lo que algunas personas, incluso dentro de la propia oposición política, tradicional y no, dudan: que hay una diferencia importante entre ser mujer periodista y ser hombre periodistaEsto no significa que ninguna de las agresiones contra los hombres periodistas las avalemos“, sostiene la feminista y comunicadora independiente Marta María Ramírez.

Ramírez aclara que, aunque cuentan con el apoyo de colectivos feministas, Casa Palanca no es un espacio exclusivo para mujeres feministas. “No le vamos a preguntar a ninguna mujer que  llegue al espacio de Palanca si es feminista o no”.

El Estado cubano también tendrá que empezar a reconocer que estamos supliendo una ausencia de su mandato, que es proteger a las mujeres cubanas“.

Para crear el refugio, la iniciativa recoge fondos a través de la plataforma española de micromecenazgo Verkami.

Las comunicadoras independientes, explica Ramírez, no tienen acceso a ningún tipo de seguridad social, a licencias de maternidad o por cuidar hijos y familiares enfermos. 

Ante el hecho de que ellas estén encontrando sus propias soluciones, Ramírez espera que el Estado cubano al menos “tenga la inteligencia y la decencia de respetar la decisión de una veintena de mujeres cubanas, apoyadas en redes sociales por otro grupo de mujeres cubanas, que también llevan años demandando refugios para mujeres en situaciones de violencia“.

“Le hemos dicho al Estado que nosotros podíamos hacer ese crowdfunding para encontrar el dinero y liberarlos a ellos de su responsabilidad de encontrar una casa o construirla”, señala.

Para Ramírez resulta vital, además del aporte económico de quienes puedan darlo, la divulgación de la iniciativa a través de los medios independientes, “para que el Estado cubano entienda que no estamos tan solas”

Sabe que no podrán salvar a todas las comunicadoras independientes cubanas, pero considera que sería un paso importante que puedan llegar a un espacio donde trabajar tranquilas o decir “necesito zapatos para mi criatura” y poder “movilizarnos para ejercitar la sororidad”. 

La iniciativa ya ha inspirado a otros colectivos que están pidiendo apoyo a Casa Palanca. “Por ejemplo, las mujeres trans que están en situación de calle”, explica Ramírez.

Elizabeth Valdés es un ejemplo del acoso que sufren las cubanas que se acercan a la comunicación de manera independiente. Aunque colabora con la revista feminista Alas Tensas, no se considera periodista, sino artista y activista por los derechos de la mujer y contra la violencia.

“En mi caso, por ser artista independiente y haber tenido contactos directos con artistas del Movimiento San Isidro, me han citado, me han hecho investigaciones, me han hecho interrogatorios. No solamente es el periodismo”.

“Creo que Casa Palanca puede ser un lugar de refugio, donde podamos encontrar soluciones o vías más seguras para hacer un trabajo serio, por lo menos en mi caso, que trabajo estos temas de la violencia contra la mujer en las zonas rurales. Puede ser un espacio seguro para debatir sobre estos temas y la situación en general”. 

Considera que “no se puede confiar en la prensa oficialista porque nos vende un discurso que no es lo que estamos viviendo a diario” y que el periodismo independiente, “con la seriedad y el rigor que se ha mostrado”, resulta muy necesario.

Por eso, opina que se le debe dar “toda la visibilidad posible” a Casa Palanca.

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